Julio Verne 2.0

¿Y si la historia de «20.000 leguas de viaje submarino» se hiciera realidad? El proyecto SeaOrbiter es lo más parecido que podemos encontrar.

Aunque descrito de una manera algo pomposa, se trata de un barco oceanográfico semisumergible. Eso sí, su estética es digna de la que muchos ilustradores han imaginado para el Nautilus.

Sus características principales son:

  • Eslora total: 41 m
  • Manga: 27 m
  • Altura total: 58 m
  • Calado máximo: 31 m
  • Desplazamiento: 2.600 t
  • Capacidad: 22 personas
  • Material de construcción: Aluminio

(La eslora y la manga vienen dadas por el disco central, sumergido, que le da estabilidad y ayuda a un buen comportamiento en la mar.)

Propulsión y generación de energía:

  • La propulsión es únicamente por deriva debida a las corrientes oceánicas
  • Un panel solar de 350 m2 para generación de energía eléctrica
  • Dos generadores eólicos para generación de energía eléctrica
  • Inseridas en el disco central, una decena de hélices aprovechan los movimientos del barco inducidos por las olas para generar también energía eléctrica
  • Además lleva dos hélices (o tres, según la versión del diseño), que en principio se usarían únicamente para maniobrar o para mantenerse quieto en una posición; estas funcionarían con motores alimentados por algún biocombustible, aunque no he encontrado especificaciones al respecto

Otras características relevantes del proyecto son:

  • Quilla retráctil de 180 t
  • Ajustando los tanques de lastre y elevando la quilla retráctil, el calado puede reducirse hasta los 8 m (p.ej. para permitir la entrada en puertos)
  • Dispone de varios laboratorios
  • En especial, dispone de un laboratorio hiperbárico, que podrá servir tanto para la entrada/salida de submarinistas directa al mar, como para estudios de astronáutica y entrenamientos relacionados con la estancia en hábitats presurizados
  • Lleva a bordo un submarino para 2 personas, capaz de descender hasta 1.000 m
  • Lleva dos submarinos por control remoto (un ROV y un AUV), capaces de descender a 1.000 y 6.000 m respectivamente

El diseño ha ido variando a lo largo de los años. Algunos modelos a escala 1:15 se han ensayado en canal, en Marintek (Noruega); en este vídeo (minuto 8.30) pueden verse algunas imágenes de los ensayos. En esta infografía se puede ver la disposición general del barco (o se puede descargar en PDF); y también tienen un modelo 3D interactivo (que tarda bastante en cargarse, todo hay que decirlo).

Realización

El proyecto técnico está terminado desde hace más de 2 años.

Se estima que la construcción cueste 35 millones de euros. El barco se debería haber empezado a construir en 2012, pero la fecha se ha ido posponiendo (supongo que por falta de financiación). Una suscripción popular (la manera antigua de decir crowdfunding) el pasado año hizo posible recaudar 344.000 EUR que deberían haber permitido el inicio de la construcción de la parte superior del barco (el «Ojo») en noviembre de 2014 en Francia, en un astillero de St. Nazaire.

Pero no he encontrado ninguna noticia o reseña en la que se anuncie que realmente la construcción haya empezado. Ni siquiera en su propio blog.

Por supuesto les podéis seguir en Twitter y Facebook, y hasta tienen aplicación para móviles (Android y Apple).

Escepticismo

Desde luego el proyecto es innovador, el diseño fantástico, el precio no parece excesivo; y el espíritu del proyecto es encomiable. Pero en la parte escéptica de mi cabeza salta alguna alarma (ya escribí críticamente hace un tiempo de los proyectos en que el diseño prevalece sobre la funcionalidad); principalmente por dos razones:

  • De los aspectos que dan «valor añadido» al proyecto (tal y como ellos mismos dicen en su web), todos ellos pueden conseguirse (y ya se hace) con un barco convencional
  • Desde luego tener enormes miradores submarinos parece genial, pero poco práctico: dudo mucho que la vida marina siga a lo suyo como si tal cosa al notar esa mole acercándose

Esto no quita que el proyecto sea alucinante y que pueda contribuir a la investigación y la mejora de la salud de los océanos.

Como ya hacía Nemo en 1869…

El Capitán Nemo con el sextante sobre la cubierta del Nautilus

El Capitán Nemo con el sextante sobre la cubierta del Nautilus

(Imagen de Nemo, por George Roux en 1869; de dominio público, obtenida aquí.)

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Acerca de bruno

Ingeniero naval; en las playas de Esqueria, me entretengo empezando castillos en el aire. Escribo, exploro, nado, insisto.

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