Capitanes condenados

21 mazmorras-del-castilloEste verano, mientras buscaba información sobre el Costa Concordia para este artículo (*), recordé (o más bien me recordaron) el Sea Diamond, ya que justamente el juicio por ese accidente terminó en julio pasado (6 años ha durado, parece que en Grecia la justicia también va a pedales…).

La historia de ambos barcos es muy parecida: el Sea Diamond también chocó contra unos arrecifes, junto a las costas de la isla de Santorini; murieron dos pasajeros, y finalmente el barco se hundió. Por cierto que parece ser que dicho arrecife estaba mal indicado en las cartas náuticas; pero eso no ha librado al capitán de una dura condena: 12 años y 2 meses, más multa de 8.000 Euros. A su vez, el inspector de la sociedad de clasificación Det Norske Veritas (DNV) que aprobó los certificados conforme el barco estaba en condiciones de navegar (el barco se hundió porque las puertas estancas que separan las secciones y que deben cerrarse automáticamente, no lo hicieron) fue condenado a 8 años; las condenas al jefe de máquinas, otros dos oficiales, y dos inspectores de la compañía, oscilan entre los 2 años y 10 meses, y los 6 meses. Las condenas son tanto por negligencia como por la polución ambiental generada tras el naufragio. Otros 4 acusados, entre ellos el encargado de limpieza y mantenimiento del barco, fueron absueltos.

Por otro lado, el juicio al ya famoso capitán Schettino, del Costa Concordia, se está celebrando estos días. La compañía Costa Cruceros, por cierto, se presenta al juicio, pero no como acusada ni responsable civil subsidiaria ni nada parecido, sino como parte demandante. El resto de acusados (oficiales y un responsable de la compañía) han pactado sus condenas, y no pisarán la cárcel.

Yo no sé nada de los vericuetos legales que suelen utilizan los abogados para que clientes con mucho dinero y/o poder escurran el bulto, pero tengo claro que con este tipo de decisiones lo que se consigue es la indefensión de los afectados, es decir, los pasajeros y la tripulación. El capitán (y con él los oficiales) no era un autónomo que pasaba por ahí y al que contrataron para ese viaje; estaba contratado por Costa Cruceros, y por tanto la empresa algo de responsabilidad debería asumir por las negligencias de este.

Todo esto tiene un relativo interés desde el punto de vista técnico y de la ingeniería, son más cuestiones legalistas que otra cosa. Como ingeniero, sin embargo, dos preguntas cruciales me vienen a la cabeza. ¿Afectará todo esto de alguna manera a los requisitos sobre compartimentación y esloras inundables? Y sobre todo, ¿por qué detuvieron al encargado de la limpieza?

(*) Por cierto que en dicho artículo me preguntaba si 600 millones de Euros no era una cifra exagerada para el reflotamiento del barco. Pues bien, en este artículo se afirma que reflotar el Sea Diamond (que está a 100 m de profundidad, no con media obra muerta fuera del agua) costaría 150 millones.

(Imagen ilustrativa: mazmorras, por el autor.)

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Acerca de bruno

Ingeniero naval; en las playas de Esqueria, me entretengo empezando castillos en el aire. Escribo, exploro, nado, insisto.

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